La abogada acusada de racismo en Brasil llegó a Santiago del Estero y se reencontró con su familia

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La abogada acusada de racismo en Brasil llegó a Santiago del Estero y se reencontró con su familia. (Foto: Captura TN)

Agostina Páez, la abogada detenida en Brasil por haber hecho gestos racistas, llegó esta tarde a Santiago del Estero y se reencontó con su familia después de tres meses.

“No veía la hora de llegar, ahora estoy más aliviada“, dijo la joven minutos después de aterrizar en su provincia natal.

Ante la prensa, Páez sostuvo: “Hubo muchas situaciones injustas. Sé que cometí un error, estoy muy arrepentida y he pedido perdon muchas veces. Fue una reacción a gestos obscenos, las mujeres me van a entender. Hubo mucho linchamiento”.

“La estaba pasando realmente mal. Ahora que estoy en casa, con mi familia y amigas, me siento segura. Se me frenó la vida durante tres meses”, expresó.

Respecto a su situación judicial, explicó: “Recién se presentaron los alegatos y estamos esperando el fallo del juez de segunda instancia. El proceso sigue, pero lo voy a poder seguir virtualmente. Querían que espere allá hasta la sentencia, pero no tienen un plazo”.

El momento en el que Agostina Páez se encontró con sus hermanas, tras aterrizar en Santiago del Estero. (Foto: Captura TN)
El momento en el que Agostina Páez se encontró con sus hermanas, tras aterrizar en Santiago del Estero. (Foto: Captura TN)

Asimismo, precisó que, para volver al país, tuvo que pagar una caución de casi US$20.000. “Cuando me cortaron la tobillera sentí la libertad, pero estuve insegura todo el tiempo. Tenía miedo de que se revocara algo”.

“Fueron muchas enseñanzas. Estuve tanto tiempo sola que hubo mucha introspección, he madurado muchísimo“, remarcó.

Y agregó: “No volvería a Brasil por ahora de vacaciones, pero no es que tenga un problema con los brasileros o con Brasil. Pero pasé una situación fea y ya, volvería más adelante”.

La joven pudo volver a la Argentina después de que el juez aceptara esta semana el hábeas corpus que había presentado la defensa de Agostina, le sacara la tobillera electrónica con la que permanecía monitoreada y le devolviera su pasaporte.

Para poder salir de Brasil, la Justicia impuso una serie de condiciones. En primer lugar, Agostina tuvo que pagar una fianza. Según la resolución, el monto representa el valor de 60 salarios mínimos.

Además, deberá fijar un domicilio, que sería el de su casa en Santiago del Estero, y tendrá que mantenerse en contacto permanente con la justicia de Brasil, ya que todavía no hay una sentencia definitiva. TN