Científicos logran “recargar” nervios dañados para aliviar el dolor crónico

Nuevas esperanzas para el dolor crónico

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El dolor neuropático crónico afecta a millones de personas, provocando que incluso el más suave de los toques se sienta como una agonía. Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad Duke ha descubierto un enfoque revolucionario para tratar esta condición, que podría cambiar la vida de muchos.

En un estudio publicado en la revista Nature, los científicos demostraron que es posible “recargar” nervios dañados mediante la provisión de mitocondrias sanas, las pequeñas estructuras encargadas de producir energía dentro de las células. Esta técnica no solo se centra en bloquear las señales de dolor, sino que también ataca una de las causas subyacentes del dolor crónico.

Los investigadores realizaron pruebas tanto en tejido humano como en modelos de ratones, encontrando que la restauración de mitocondrias sanas reducía significativamente el dolor asociado a la neuropatía diabética y a daños por quimioterapia. En algunos casos, el alivio del dolor se mantuvo durante hasta 48 horas.

El autor principal del estudio, Ru-Rong Ji, PhD, director del Centro de Medicina del Dolor Translacional en el Departamento de Anestesiología de la Universidad Duke, afirmó: “Al proporcionar a los nervios dañados mitocondrias frescas, o ayudarlos a producir más de las suyas, podemos reducir la inflamación y apoyar la curación. Este enfoque tiene el potencial de aliviar el dolor de una manera completamente nueva”.

Los hallazgos refuerzan la evidencia de que las células pueden transferir mitocondrias entre sí, lo que se considera un sistema de apoyo natural que podría influir en diversas condiciones, desde la obesidad y el cáncer hasta el accidente cerebrovascular y el dolor crónico.

El equipo de Duke se centró en las células gliales satélites, que rodean y apoyan a las neuronas sensoriales. El estudio reveló que estas células parecen transferir mitocondrias sanas directamente a las neuronas sensoriales a través de estructuras diminutas llamadas nanotubos de tunelización.

Cuando este proceso de transferencia se interrumpe, las fibras nerviosas comienzan a deteriorarse, lo que puede desencadenar síntomas como dolor, hormigueo y entumecimiento, especialmente en las manos y pies. “Al compartir reservas de energía, las células gliales satélites pueden ayudar a mantener a las neuronas libres de dolor”, explicó Ji.

Los investigadores también probaron un método más directo al inyectar mitocondrias aisladas de humanos y ratones en los ganglios raquídeos, que son grupos de células nerviosas que envían información sensorial al cerebro. Los resultados mostraron que la calidad de las mitocondrias era crucial: las mitocondrias sanas de donantes redujeron el dolor, mientras que las extraídas de personas con diabetes no ofrecieron beneficios.

Además, el equipo identificó una proteína llamada MYO10 como fundamental para crear los nanotubos de tunelización que permiten el movimiento de mitocondrias entre células. Jing Xu, PhD, investigadora en el Departamento de Anestesiología, y Cagla Eroglu, PhD, profesora de biología celular en Duke, colaboraron en este estudio.

A pesar de que se necesitan más investigaciones, los resultados sugieren un sistema de comunicación previamente pasado por alto entre las células nerviosas y las células gliales, que podría conducir a tratamientos que aborden el dolor crónico en su raíz, en lugar de simplemente enmascarar los síntomas. C3