Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán se traban por los USD 24.000 millones de fondos iraníes congelados.

Soldados israelíes cerca de vehículos militares en Líbano, vistos desde el lado israelí de la frontera entre Israel y Líbano, 1 de junio de 2026. REUTERS/Amir CohenSoldados israelíes cerca de vehículos militares en Líbano, vistos desde el lado israelí de la frontera entre Israel y Líbano, 1 de junio de 2026. REUTERS/Amir Cohen

Irán condicionó cualquier acuerdo de paz con Estados Unidos a un alto el fuego en el Líbano que incluya la retirada de las fuerzas israelíes del sur del país, mientras las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas por una disputa sobre USD 24.000 millones en fondos iraníes congelados.

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, lo expresó sin ambigüedades en una entrevista con la cadena libanesa Al Mayadeen: “Esta guerra terminará solo cuando termine también en el Líbano. El fin de la guerra en el Líbano debe ir acompañado de la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios que han ocupado”.

El líder de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó el acuerdo mediado por Estados Unidos entre Israel y el gobierno libanés para detener los combates, dado que el pacto no contempla la salida de las tropas israelíes y el grupo no formó parte de las negociaciones. Israel declaró que sus fuerzas no se retirarán ni suspenderán operaciones en el país, en medio de una creciente tensión con Washington.

Mohsen Rezaei, asesor del líder supremo iraní, el ayatollah Mojtaba Khameneí, afirmó ante CNN que Hezbollah “ha hecho grandes sacrificios en la guerra reciente” y que Irán permanece “firmemente comprometido con sus obligaciones” hacia el grupo. Rezaei advirtió a Israel que se abstuviera de retomar los ataques contra Beirut y reiteró que el Líbano será parte inseparable de cualquier acuerdo.

El presidente del Parlamento libanés y aliado de Hezbollah, Nabih Berri, señaló el viernes que aceptaría la retirada del grupo del sur del Líbano solo si las tropas israelíes abandonan simultáneamente el territorio que ocupan. El presidente libanés, Joseph Aoun, fue más directo: acusó a la Guardia Revolucionaria de Irán de usar al Líbano como “moneda de cambio” en las negociaciones con Estados Unidos y calificó esa situación de “inaceptable” en declaraciones a CNN.

Un tanque israelí realiza maniobras en el sur del Líbano, visto desde el norte de Israel, el 31 de mayo de 2026. REUTERS/Amir CohenUn tanque israelí realiza maniobras en el sur del Líbano, visto desde el norte de Israel, el 31 de mayo de 2026. REUTERS/Amir Cohen

Las negociaciones para un acuerdo provisional que detenga la guerra —iniciada el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán— están paralizadas por la exigencia iraní de acceder a fondos bloqueados. Rezaei indicó a CNN, desde Teherán, que “la pelota está ahora en el tejado de Trump” y que el presidente estadounidense debe desbloquear la situación.

Según CNN, Irán exige la liberación de USD 12.000 millones en el momento de la firma de un acuerdo y otros USD 12.000 millones en una fase posterior. La Casa Blanca mantiene reservas ante esa fórmula, pues teme perder una herramienta de presión si descongela los fondos en una etapa temprana del proceso.

Pese a que ambas partes llevan semanas intercambiando borradores a través de mediadores paquistaníes, sus mensajes públicos son contradictorios: Teherán sostiene que las conversaciones están paralizadas, mientras el presidente Donald Trump afirma que siguen en marcha y que podría anunciarse un acuerdo en los próximos días.

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El conflicto se extiende más allá del Líbano. Hezbollah informó el viernes de dos ataques contra tropas israelíes en el sur del país, uno de ellos cerca del castillo de Beaufort, recientemente capturado. Fuerzas de seguridad libanesas reportaron bombardeos aéreos israelíes sobre varias localidades del sur.

En el Golfo de Omán, la Armada iraní afirmó haber disparado tiros de advertencia contra destructores estadounidenses para contrarrestar lo que describió como “travesuras marítimas y acoso”. El Comando Central de Estados Unidos desmintió la versión: “Las fuerzas iraníes NO atacaron ni dispararon contra buques de guerra de la Armada de EEUU”, indicó en un comunicado difundido en X. Más temprano, fuerzas estadounidenses habían abordado un petrolero en el océano Índico y declarado que continuarían bloqueando embarcaciones que brindaran apoyo material a Irán.

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El conflicto mantiene el comercio a través del Estrecho de Ormuz —que antes canalizaba cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado— a una fracción de sus niveles anteriores. El alza en los precios del combustible y la disrupción en las cadenas de suministro llevaron al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU a advertir el viernes que la situación está empujando a millones de personas hacia el hambre.

Como parte de cualquier acuerdo, Irán reclama acceso a miles de millones de dólares en ingresos petroleros, exenciones a las sanciones sobre exportaciones de crudo y el levantamiento del bloqueo estadounidense a sus puertos. Trump ha declarado que su prioridad es impedir que Irán adquiera armas nucleares; Teherán insiste en que su programa atómico tiene fines pacíficos. El vicepresidente del Parlamento iraní, Hamid-Reza Haji Babaei, afirmó el viernes que el enriquecimiento de uranio es un derecho de Irán y que Trump no ha comprendido que la “bomba atómica más poderosa” del país es el Estrecho de Ormuz. Infobae