La persecución de refugiados sirios, otro coletazo de la profunda crisis en Líbano
Ahlan wa sahlan (أهلا وسهلا), sea bienvenida/o a ‘Fragmentos de Oriente’. Un resumen semanal, elaborado desde Jerusalén, a través del cual le acercamos a las noticias más destacadas de Medio Oriente y sus países aledaños.
En este repaso de la semana del 15 al 21 de mayo, abordamos temas de Líbano, Siria, Arabia Saudita, Jordania e Israel y los Territorios Palestinos ocupados.
1) Líbano acelera la deportación de refugiados sirios, chivos expiatorios de la crisis
En las últimas semanas, las Fuerzas Armadas de Líbano han aumentado las deportaciones de refugiados sirios en ese país, estimados en más de un millón, que han huido desde el inicio de la guerra civil en Siria en 2011. Aunque las autoridades afirman que estas redadas apuntan contra personas que viven de manera ilegal en Líbano, entre los deportados también hay algunos de los 800.000 registrados por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Aya Majzoub, directora adjunta de Amnistía Internacional para Medio Oriente y el norte de África, denunció que el Ejército libanés “decide el destino de los refugiados, sin respetar el debido proceso ni permitir que quienes se enfrentan a la deportación impugnen su expulsión ante los tribunales o busquen protección”. Además, remarcó que el Gobierno libanés está vulnerando la ley internacional, al devolver a los sirios a un país en el que se enfrentan a amenazas de tortura o persecución por parte del régimen de Bashar al-Assad.
Este contexto pone contra las cuerdas a los refugiados, que viven con el temor de ser detenidos en cualquier momento. Médicos sin Fronteras (MSF) afirmó que “la atmósfera de intimidación ha causado que muchos refugiados tengan miedo de abandonar la seguridad de sus hogares, incluso para buscar atención médica esencial”, una situación “particularmente grave” en Arsal, una ciudad cerca de la frontera sirio-libanesa en la que MSF tiene un centro de atención desde hace una década.
Además, según investigaciones de medios y organizaciones humanitarias, estas deportaciones también han dejado a menores separados de sus familias. Un reportaje de la cadena británica ‘BBC‘ mostró el caso de Raghad, una niña de ocho años que descubrió que sus padres y sus hermanos habían sido expulsados cuando regresó de la escuela y nadie le abrió la puerta de su casa. La pequeña, que nació en Líbano, ahora vive con sus tíos, mientras su familia aspira a regresar a suelo libanés.
Una misión que asoma complicada frente al endurecimiento de las medidas y, sobre todo, el creciente sentimiento xenófobo en Líbano. En medio de la profunda crisis económica y financiera del país, los refugiados sirios se han convertido en los chivos expiatorios perfectos. Sus detractores alegan que los exiliados les quitan a los libaneses sus escasos recursos y servicios, contribuyen al aumento de la delincuencia y suponen un peligro demográfico por sus altas tasas de natalidad.
Estos argumentos, extraídos del manual de la estigmatización y la xenofobia, se han visto amplificados por dirigentes políticos como el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, quien a inicios de año vinculó la presencia de refugiados sirios con el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. Por su parte, Suleiman Frangieh, aspirante a la todavía vacante presidencia de Líbano, afirmó el 26 de abril que no aceptaría la permanencia de los refugiados sirios en el país.
2) Frenar el tráfico de captagon, estímulo de la readmisión de Siria en la Liga Árabe
Pese a las denuncias de múltiples violaciones de derechos humanos que pesan en su contra, el presidente sirio Bashar al-Assad volvió a la escena internacional con su primera aparición en una reunión de la Liga Árabe en 12 años. Entre los motivos de la reapertura árabe, hay uno del que se ha hablado poco: la intención de reducir el tráfico de captagon, una anfetamina altamente adictiva de la que Siria es el mayor productor, con un 80% de la fabricación global.
Conocida como “la cocaína de los pobres”, el comercio de esta droga sintética ha sido un salvavidas económico para el régimen de Assad, que convirtió a Siria en un narcoestado frente a las sanciones occidentales impuestas tras el estallido de la guerra civil en 2011. Según New Lines Institute, el tráfico de captagon en Medio Oriente generó 5.700 millones de dólares en 2021, aunque una investigación de AFP elevó esa cifra a más de 10.000 millones de dólares.
El florecimiento del comercio de captagon en el Golfo Pérsico, particularmente en Arabia Saudita, es una preocupación para las naciones árabes. Según un reporte de la agencia Reuters, Riad ofreció invertir 4.000 millones de dólares en Siria, a cambio de frenar las exportaciones de drogas, algo luego negado por el Gobierno saudita.
Más allá del intento de seducir con una montaña de billetes a Siria para cortar el narcotráfico, David Rigoulet-Rose, especialista en Medio Oriente del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS), advirtió en diálogo con France 24 que “muchos funcionarios que están muy alineados con el régimen sirio no tendrían ningún incentivo para detener la producción”.
“El captagon es una gran fuente de ingresos, se estima que el comercio vale varias veces más que las exportaciones lícitas de Siria y no habría ninguna razón por la que no querrían continuar con su producción, mientras también cosechan los beneficios del comercio lícito, si se produce la normalización. Así que veo al régimen jugando en ambos lados“, añadió Rose.
3) Twitter, bajo sospecha de cooperación con Arabia Saudita en ataques a críticos
Abdulrahman al-Sadhan trabajaba para la Media Luna Roja en Riad en 2018 cuando fue capturado sin explicación por las fuerzas de seguridad sauditas. Tres años después, luego de un juicio irregular y una confesión posiblemente conseguida bajo coerción, el cooperante recibió una sentencia de 20 años de prisión, seguida de 20 años de prohibición para salir del país. ¿El motivo? Ser el propietario de una cuenta anónima de Twitter que se burlaba del Gobierno de Arabia Saudita.
Aunque se desconoce cómo las autoridades sauditas consiguieron conectar el perfil anónimo con Al-Sadhan, su hermana Areej no duda de que Twitter y Arabia Saudita son socios en una “empresa criminal” transnacional que busca silenciar a los críticos más allá de las fronteras del reino. Así se desprende de la demanda que Areej, también ciudadana estadounidense, presentó el martes 16 de mayo ante un tribunal en California.
Esta denuncia civil deriva del caso penal en el que Ahmad Abouammo, un exgerente de Twitter para Medio Oriente, fue condenado a tres años y medio de cárcel por actuar como un espía de Arabia Saudita. Tanto él como otros dos exempleados sauditas de Twitter, Ali Alzabarah y Ahmed Al-Mutairi, son acusados de colaborar en la entrega de datos de la red social a las autoridades sauditas, que luego los utilizó para perseguir a disidentes.
Según la demanda federal de Al-Sadhan, Twitter es una “herramienta participante” en actividades de espionaje, tortura, extorsión, amenaza, desaparición y asesinato de críticos de Arabia Saudita fuera de las fronteras del reino. Algo que ocurría a la par que Riad se convertía en el segundo mayor inversor de la red social, después de Elon Musk.
“No debería requerir una demanda federal para que un ciudadano estadounidense se proteja de los matones de Arabia Saudita, pero Areej no ha tenido otras opciones. Esperamos que los tribunales de EE. UU. puedan brindarles a ambos cierta medida de justicia y protección que lamentablemente no está disponible en otros lugares”, remarcó Andrea J. Prasow, directora ejecutiva de Freedom Initiative, una ONG con sede en Washington D. C. que defiende a los presos detenidos injustamente en Medio Oriente y el norte de África.
4) Visita de un ministro extremista de Israel al complejo de Al-Aqsa desata la ira árabe
“Estamos a cargo aquí”. La frase, pronunciada por el ministro de Seguridad Interior de Israel, el extremista Itamar Ben-Gvir, resume el objetivo de su controvertida visita a la Explanada de las Mezquitas: dar una imagen de control sobre el sitio sagrado para el islam y el judaísmo, pero reservado solo al culto musulmán y administrado por Jordania.
Es la segunda vez que el radical dirigente —conocido por sus posturas supremacistas y antiárabes— visita el complejo donde está la mezquita de Al-Aqsa desde que asumió su cargo en el gobierno de extrema derecha de Benjamin Netanyahu. Los judíos denominan ese espacio como el Monte del Templo y lo consideran su lugar más sagrado. De ahí que Ben-Gvir abogue —en violación del status quo vigente— por visitar y rezar en ese espacio, algo que pudo realizar leyendo desde su teléfono móvil y fuertemente custodiado por la Policía israelí.
Estos recorridos son considerados una provocación por los palestinos y la visita de Ben-Gvir llega tres días después de la realización de la ‘Marcha de las Banderas’, un desfile de judíos ultranacionalistas que conmemora la ocupación israelí de Jerusalén Este en 1967. Como cada año, ese evento estuvo marcado por los cánticos racistas —el principal, “muerte a los árabes”— y las agresiones contra ciudadanos y periodistas árabes.
El “paseo” de Ben-Gvir recibió una amplia condena de la Autoridad Palestina y de naciones árabes, incluidos Jordania y Egipto, vecinos de Israel y que tienen lazos diplomáticos. Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Qatar y Arabia Saudita también emitieron declaraciones de rechazo.
A sabiendas del previsible repudio que iba a generar su visita, Ben-Gvir hizo caso omiso y aprovechó también para lanzar su reclamo más nuevo a su coalición: un incremento del presupuesto para la presencia judía en el Néguev y Galilea, regiones con mayoría de población árabe. “Debemos ser soberanos también allí y la base es el presupuesto”, demandó el extremista, cuyo partido Poder Judío ha boicoteado las votaciones con sus socios en el Parlamento como medida de presión.
5) Francia pide la detención del jefe del Banco Central de Líbano
El martes 16 de mayo, la justicia francesa emitió una orden de detención internacional contra el gobernador del Banco Central de Líbano, Riad Salamé, investigado por posible malversación de cientos de millones de euros de fondos públicos libaneses, desviados a la compra de propiedades en Europa.
Aunque Salamé niega las acusaciones, rechazó presentarse a un interrogatorio en París. Su abogado Pierre-Olivier Sur alegó que la citación no respetó los diez días de antelación a la fecha prevista para la audiencia. Ante la no comparecencia, la jueza del caso pidió el arresto del funcionario. Como Líbano no extradita a sus ciudadanos, este encarcelamiento solo podría producirse si llega una circular roja de Interpol y si Beirut decide acatarla. Pero si el gobernador fuera encontrado culpable, esa sentencia sí podría ser aplicada por las autoridades de su país.
En un comunicado, Salamé prometió luchar “contra esta decisión que constituye una violación flagrante de la ley”, mientras que en una entrevista posterior, el jefe de la entidad financiera aseguró que presentará su renuncia si se dicta una sentencia en su contra. En diálogo con el canal panárabe ‘Al-Hadath’, acusó al Poder Judicial de su país de apuntar contra él porque “le tienen miedo a los políticos”.
El gobernador del Banco Central de Líbano está siendo procesado en Líbano y varios países europeos por sospecha de enriquecimiento ilícito y malversación. En Francia, la investigación se inició en julio de 2021 y ya tenía al menos dos imputaciones: Anna K., apuntada como presunta testaferro de Salamé, y Marwan Kheireddine, exministro y actual jefe del banco Al Mawarid.
Y la imagen de la semana es de una película de Jordania que hace historia por ser la primera de su país en ser proyectada en el Festival Internacional de Cine de Cannes. ‘Inshallah Wallad’ (‘Un niño, si Dios quiere’, en español) cuenta la historia de Nawal, una joven viuda y trabajadora del hogar que lucha por la independencia para ella y su hija tras la muerte de su marido. El filme dirigido por Amjad Al Rasheed participa de la Semana de la Crítica y tuvo una cálida recepción en su estreno en la gran cita francesa.
F: France 24

