Estudio explicó cómo un virus que residen en el organismo puede causar una peligrosa enfermedad
Un nuevo estudio ha descubierto que el virus de Epstein-Barr, que provoca la mononucleosis, puede, en ocasiones, desencadenar o hacer progresar la esclerosis múltiple.
La investigación, realizada por científicos del Instituto Karolinska, muestra que ciertos individuos tienen anticuerpos contra dicho virus que atacan por error una proteína del cerebro y a la médula espinal.
La enfermedad del beso infecta a la mayoría de las personas al principio de su vida y luego permanece en el organismo sin causar síntomas, pero esto no siempre es así. “Hemos descubierto que ciertos anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr, que normalmente combatirían la infección, pueden dirigirse por error al cerebro y la médula espinal y causar daños”, explicó una de las autoras del trabajo Olivia Thomas, de lnstituto Karolinska.

FOTO: LIZA GROSS
La relación entre el virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple se descubrió hace años y cada vez existen más pruebas que sugieren que la infección por el virus puede preceder a la esclerosis y que los anticuerpos generados pueden estar implicados.
“La esclerosis múltiple es una enfermedad increíblemente compleja, pero nuestro estudio aporta una pieza importante en el rompecabezas y podría explicar por qué algunas personas desarrollan la enfermedad”, agregó.
Los investigadores del Instituto Karolinska analizaron más de 700 muestra de sangres de personas sanas y pacientes con esclerosis múltiple. De esa forma, descubrieron que los anticuerpos que se unen a una determinada proteína del virus, también pueden unirse a una en el cerebro y la médula espinal conocida como CRYAB, que tiene la función de evitar la agregación de proteínas en condiciones de estrés celular como la inflamación.
Estos anticuerpos estuvieron presende en aproximadamente el 23% de los pacientes con ela y en un 7% de los individuos sanos. Según Thomas, esto demuestra que, aunque estas respuestas de anticuerpos no son necesarias para el desarrollo de la enfermedad, pueden estar implicadas hasta en una cuarta parte de los pacientes con esclerosis múltiple.
Los resultados también demuestran la gran variación entre pacientes, “lo que subraya la necesidad de terapias personalizadas”, puesto que las actuales, que son eficaces para reducir las recaídas, no evitan la progresión de la enfermedad.
Además, la investigación apuntó a que es probable que exista una reactividad cruzada similar entre las células T del sistema inmunitario. “Ahora estamos ampliando nuestra investigación para estudiar cómo las células T combaten la infección por VEB y cómo estas células inmunitarias pueden dañar el sistema nervioso en la esclerosis múltiple y contribuir a la progresión de la enfermedad”, según Mattias Bronge, investigador del instituto sueco.
F: MDZ

