El genetista sanjuanino que podría mejorar la técnica para atrapar a los delincuentes
En algunos casos, por ejemplo, las pericias de una escena del crimen detectan un ADN degradado, como puede ser una mancha de sangre que, por estar expuesta a la intemperie, se ve afectada. Para los forenses eso es un problema porque resulta difícil identificar a quién pertenece esa sangre. Sin embargo, Daniel se especializará en la técnica que descubrió cómo reconstruir esa muestra, construir un perfil genético y así dar con la persona indicada.
Algo similar sucede con escenas en las que se consiguen múltiples ADNs, como puede ser la evidencia de semen en un caso de violación. Nuevamente, los científicos encuentran el camino trunco para lograr saber quiénes fueron los autores. No obstante, la técnica que todavía no se aplica y que desarrollará el protagonista en España podrá diferenciarlos y así develar los misterios, siempre que haya material con el cual se pueda comparar.
Es que el sanjuanino que es auditor de la entidad que habilita el trabajo de los laboratorios del país, que es evaluador del Ministerio de Ciencia de la Nación y que pertenece a la Sociedad Argentina de Genética Forense consiguió una beca para experimentar a fondo la técnica junto a los profesionales de la Universidad Santiago de Compostela.
“Para establecer compatibilidades de muestras de ADN nosotros trabajamos con marcadores aprobados internacionalmente. Pero esto nuevo que se está trabajando y que está dando buenos resultados son marcadores llamados micro haplotipos. Se basan en cambios en un sólo nucleótido, en una única letra del ADN”, señala y describe: “El ADN son cuatro letras que se alternan de diferentes maneras y al cambiarlas en lugares determinados podemos establecer a qué persona pertenece. Esto tiene un alto poder de discriminación entre personas y permite una mejor resolución de los casos”.
Además de poder descubrir agresores sexuales o desentramar un asesinato, la técnica en la que Daniel se abocará los próximos meses también puede identificar nuestros ancestros. “Los micro haplotipos permiten establecer ancestría biogeográfica, eso significa que podemos establecer nuestros orígenes, de dónde proviene nuestro ADN, de qué parte del mundo soy”, destaca.
Como en San Juan no cuenta con la tecnología para desarrollar la técnica, su objetivo es formarse en el país europeo para luego solicitar a las autoridades competentes que se incorporen los equipos necesarios para que se implemente la técnica en este suelo.
Daniel fue uno de los diez elegidos de todo el planeta para formar parte del proyecto en la universidad española y, junto a otras nueve personas de otras nacionalidades, profundizará el estudio de los micro haplotipos para luego volcar sus conocimientos por estas latitudes y que, finalmente, la herramienta de identificación humana de punta se ponga en marcha.
Quien trabaja como docente en la carrera para policías en la Universidad Católica de Cuyo y también cumple funciones en el Laboratorio Genes, donde se desempeña en la genética médica, es decir, estudios genéticos dirigidos a enfermedades, asegura que la formación lo es todo, al igual que la vinculación con científicos de otras partes con el objetivo de resolver problemas. Es por ello que apuesta su compromiso a la capacitación.
“Con mi esposa valoramos mucho la capacitación y es lo que intentamos hacer desde que nos recibimos hasta ahora, curso tras curso, formándonos porque en definitiva eso es lo que te da seguridad y te da mejores herramientas para resolver los problemas en genética”, sostiene.
El genetista que descubrió el ADN de un homicida que ya fue condenado, como Cristian Di Carlo que asesinó a sangre fría a su vecina María Pérez en su casa de Pocito en 2021, cuando descubrió su perfil genético en una prenda de la víctima, asevera que el aporte científico es importante en las investigaciones judiciales y resalta que el compromiso de los profesionales en esa área es total.
“Todo el tiempo buscamos herramientas nuevas que nos ayuden a resolver las causas, porque en definitiva respondemos a la gente que nos termina poniendo en el lugar donde estamos. Incluso si hay que quedarse más tiempo en el laboratorio para que las causas tengan su verdad, se hace. Al menos, buscamos que las muestras nos den algún tipo de información”, confiesa.
Tal como lo explica el científico, la genética forense tiene el poder de ubicar personas en lugares a través de su AD; ya sea en un espacio como así también en un objeto, como puede ser un martillo, un cuchillo o un arma de fuego.
T de San Juan



