Espeluznantes revelaciones: el cadáver del jubilado asesinado tenía 100 cuchillazos
Hacía mucho tiempo que Bubica no se veía con su familia y con la única que se frecuentaba era con una hermana. Es más, el auto Peugeot 307 y la vieja camioneta Ford Ranger que poseía el hombre de 68 años y en los que se movilizaban están a nombre de esa hermana, quién además parece que le ayudaba económicamente, explicó un policía.
Todo indica que el jubilado no llevaba una vida holgada, incluso el departamento era prestado. En lo que coinciden los vecinos, y los investigadores que entraron a esa vivienda, es que Bubica era desordenado, recibía a mujeres desconocidas y era de beber en su departamento del consorcio de la calle Sarassa, en Trinidad.
En la escena del crimen encontraron muchas botellas de alcohol y un gran desorden, además de destrozos. Una de las hipótesis es la del robo y la otra la de una feroz pelea producto de una discusión.
Una de las cosas que llamó la atención a los investigadores fue que el médico legista detectó alrededor de 100 heridas cortopunzantes en el cadáver de Bubica, confirmaron fuentes del caso. La mayoría fueron superficiales, pero evidencian la brutalidad del ataque o que la pelea fue feroz. Un investigador relató que algunos son puntazos o cortes pequeños, a consecuencia de su acción defensiva.
Todos los cuchillazos que sufrió fueron aplicados de frente. Y la herida mortal sería la que recibió en uno de los muslos, en una arteria, y que le desató una importante hemorragia que le produjo el deceso en cuestión de minutos el jueves por la noche. Esto es lo que reveló un primer informe médico, pero aún no se tienen las conclusiones de la autopsia.


