Dia del Natalicio del Padre Pio de Pietrelcina Parte lV

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Apariciones

Durante su período de sufrimiento espiritual, sus seguidores creen que el Padre Pío fue atacado por el diablo, tanto física como espiritualmente.​ Sus seguidores también creen que el diablo usó trucos diabólicos para aumentar los tormentos del Padre Pío. Estos incluyeron apariciones como un “ángel de luz” y la alteración o destrucción de cartas hacia y desde sus directores espirituales.​

El Padre Pío informó que participó en un combate físico contra Satanás y sus secuaces.

Profecía

Según un mito popular, en 1947 el Padre Karol Józef Wojtyła (más tarde conocido como Papa Juan Pablo II) visitó al Padre Pío, quien escuchó su confesión. El cardenal austriaco Alfons Stickler informó que Wojtyła le dijo que durante esta reunión, el Padre Pío le dijo que algún día ascendería al “puesto más alto en la iglesia, aunque se necesita más confirmación”.​ El secretario de Juan Pablo IIStanisław Dziwisz, niega la predicción.También se le han adjudicado otras profecías con el paso de tiempo.​

Citas del padre Pío de Pietrelcina

Solo soy un humilde fraile que ora…
Quédate conmigo, Señor…
Reza, ten fe y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración… La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón…
Dulce es la mano de la Iglesia también cuando golpea, porque es la mano de una madre.
Haré más desde el Cielo, que lo que puedo hacer aquí en la Tierra.
El hábito de preguntar «por qué» ha arruinado el mundo.

Convento y el Santuario en San Giovanni Rotondo

Panorámica del Santuario del Padre Pío de Pietrelcina en San Giovanni Rotondo (provincia de FoggiaItalia).

Portada de la Capilla de los Capuchinos (a la izquierda) y de la Iglesia de Santa María de las Gracias en San Giovanni Rotondo (provincia de Foggia), ciudad turística visitada principalmente por fieles de este santo católico estigmatizado.

El altar mayor de la Iglesia de Santa María de las Gracias en San Giovanni Rotondo (provincia de FoggiaItalia).

El convento donde vivió el padre Pío de Pietrelcina y el santuario dedicado a él se encuentra en San Giovanni Rotondoprovincia de Foggia, en Italia, y recibe anualmente miles de peregrinos de todo el mundo.

Controversias

El padre Pío fue objeto de numerosas investigaciones. ​En el período comprendido entre 1924 a 1931, el Santo Oficio de acuerdo con el fundador del Hospital Universitario Católico de Roma, el médico, psicólogo y sacerdote franciscano Agostino Gemelli publicó un artículo de negativa publicidad para el padre Pío afirmando la falsedad de los estigmas y su carácter neurótico. El Tribunal del Santo Oficio, apoyado en esta opinión emitió un decreto declarando que no constaba que los estigmas fuesen de carácter sobrenatural. En los años siguientes se emitieron tres decretos más de carácter restrictivo, entre ellos, no podía recibir visitas, ni confesar o dar dirección espiritual, ni mostrar las llagas, ni hablar de ellas, ni permitir que se las besaran, la Misa debía celebrarla en privado, sin fieles.​

Gemelli concluyó que el padre Pío era «un ignorante y psicópata automutilador que se aprovecha de la credulidad de las personas».​Por temor a disturbios locales, un plan para transferir al padre Pío a otro convento fue abandonado y un segundo plan fue cancelado cuando un motín estuvo a punto de suceder.​

En 1933 la marea empezó a cambiar, cuando el papa Pío XI ordenó al Santo Oficio que revirtiera la prohibición de la celebración de misa del padre Pío. El papa declaró: «No he estado mal dispuesto hacia el padre Pío, sino que me habían informado mal».En 1934 se le permitió volver a escuchar confesiones. También se le dio permiso honorario para predicar, a pesar de no haber tomado el examen para la licencia de predicación.​El papa Pío XII, quien asumió el papado en 1939, animó a los devotos a visitar al padre Pío. Pasarán casi 30 años hasta que vuelva a ser perseguido por el Santo Oficio, siendo pontífice Juan XXIII.

El papa Juan XXIII

De acuerdo con el libro Padre Pío, milagros y política en la Italia del siglo XX escrito en 2007 por el historiador Sergio Luzzatto, el papa san Juan XXIII (1958-1963) no adoptó la perspectiva de su predecesor, y escribió en 1960 sobre el «engaño enorme» del padre Pío.​

Existieron largas investigaciones para resolver al menos 23 denuncias de seguidores íntimos, que decían que el padre Pío falsificaba los milagros y tenía relaciones sexuales con sus seguidoras más fieles. En la jerarquía de la Iglesia muchos dudaban de que su estigmas fueran reales (sugerían que las provocaba con ácido nítrico) y que utilizaba agua de colonia para crear el «olor de santidad» que lo hacía famoso.​

Fotografía del padre Pío presidiendo Misa, durante la que llevaba los estigmas expuestos.

Algunos críticos acusaron al padre Pio de falsificar los estigmas, por ejemplo, usando ácido carbólico para hacer las heridas. Maria De Vito (prima de un farmacéutico local en Foggia) testificó que el joven Pio compró una botellita de ácido carbólico y cuatro gramos de veratrina en 1919.​

El obispo de Volterra, Raffaello Rossi, comisionado de investigar al padre Pío por el santo Oficio en 1921 considera la acusación sobre el ácido carbólico y la veratrina y concluye:

El ácido fénico (ácido carbólico) fue solicitado para desinfectar jeringas para inyecciones. La veratrina para… ¡una broma que debía hacerse durante la recreación! el Padre Pío había experimentado los efectos de ese polvo en dosis imperceptibles puesto en el tabaco que le ofreció un hermano. Sin saber de venenos, sin ni siquiera pensar en qué era la veratrina (y por eso pidió cuatro gramos), la pidió ¡para repetir la broma y reírse de algún hermano! Eso es todo. Más que la malicia se revelan la sencillez y el espíritu bromista del Padre Pío.​

Nadie discute que el Padre Pío ordenó ácido carbólico para el priorato. Sin embargo, en su libro de 2005, Padre Pío y América, el autor Frank Rega revela para qué era usado realmente el ácido:

“Los muchachos habían necesitado inyecciones para combatir la gripe española que estaba en su apogeo en ese momento. Debido a la escasez de médicos, los Padres Paolino y Pío administraron las inyecciones, usando ácido carbólico como agente esterilizante “.​

Las denuncias de Luzzatto fueron recibidas con una instantánea desmentida de los seguidores del padre Pío.

El señor Luzzatto es un mentiroso […] y propaga calumnias anticatólicas. […] Nos gustaría recordarle al Sr. Luzzatto que ―de acuerdo con la doctrina católica―, la canonización lleva consigo la infalibilidad papal. Nos gustaría sugerir al Sr. Luzzatto que dedique sus energías al estudio de la religión de manera apropiada.
Pietro Siffi, presidente de la católica Liga Antidifamación​

Luzzatto revela que sucesivos pontífices tuvieron opiniones diametralmente opuestas sobre el Padre Pío.​ El mismo refiere que el 25 de junio de 1960, el papa san Juan XXIII escribió en su diario íntimo acerca de las actividades del padre Pío:

Stamane da mgr Parente, informazioni gravissime circa P.P. e quanto lo concerne a S. Giov. Rotondo. L’informatore aveva la faccia e il cuore distrutto. […] Con la grazia del Signore io mi sento calmo e quasi indifferente come innanzi ad una dolorosa e vastissima infatuazione religiosa il cui fenomeno preoccupante si avvia ad una soluzione provvidenziale. Mi dispiace di P.P. che ha pur un’anima da salvare, e per cui prego intensamente» annota il Pontefice. L’accaduto ―cioè la scoperta per mezzo di filmine, «si vera sunt quae referentur», dei suoi rapporti intimi e scorretti con le femmine che costituiscono la sua guardia pretoriana sin qui infrangibile intorno alla sua persona― fa pensare ad un vastissimo disastro di anime, diabolicamente preparato, a discredito della S. Chiesa nel mondo, e qui in Italia specialmente. Nella calma del mio spirito, io umilmente persisto a ritenere che il Signore faciat cum tentatione provandum, e dall’immenso inganno verrà un insegnamento a chiarezza e a salute di molti.
Esta mañana [recibí] de Mons. Parente, informaciones gravísimas sobre el P. P. y cuanto se relaciona con San Giovanni Rotondo. El informador tenía el rostro y el corazón destruidos. […] Con la gracia de Dios, me siento tranquilo y casi indiferente como ante una dolorosa y vastísima infatuación religiosa, cuyo fenómeno preocupante comienza con una solución providencial. Lo siento por el P. P., que tiene sin embargo un alma que salvar, y por quien ruego intensamente. Lo acaecido ―esto es, el descubrimiento de estas filmaciones, si vera sunt quae referentur [‘si son verdaderas las (cosas) que son relatadas’, en latín], sus relaciones íntimas e incorrectas con las mujeres que forman su guardia pretoriana hasta ahora infranqueable en torno a su persona― me hacen pensar en un vastísimo desastre de almas, diabólicamente preparado para desacreditar a la Santa Iglesia en el mundo, y especialmente aquí en Italia. En la calma de mi espíritu, humildemente persisto en creer que el Señor faciat cum tentatione provandum (‘haga de la tentación una prueba’), y de este inmenso engaño vendrá una enseñanza para la claridad y la salud de muchos.
San Juan XXIII, diario del 25 de junio de 1960, en cuatro hojas;
permaneció inédito hasta 2007, en que fue publicado por Sergio Luzzatto​

Interior de la Iglesia de Santa María de las Gracias en San Giovanni Rotondo (provincia de FoggiaItalia).

El 29 de julio de 1960 ―apenas un mes después de la anotación del papa―, el monseñor Carlo Maccari (1913-1997), quien más tarde se convertiría en el arzobispo de Ancona, comenzó otra investigación en nombre del papa Juan XXIII y el Santo Oficio. Se dice que el informe de 200 páginas que compiló, aunque nunca se publicó en su totalidad, era devastadoramente crítico. Según los informes de la prensa italiana de aquella época, Maccari incluyó una acusación de que el padre Pío tenía relaciones sexuales con mujeres dos veces por semana «bis in hebdómada copulabat cum muliere». De acuerdo con la literatura oficial de los capuchinos, Maccari luego se retractó y oró al Padre Pío en su lecho de muerte.​ Sin embargo el arzobispo Maccari falleció el 17 de abril de 1997 debido a un accidente de tránsito.​

El padre Carmelo Durante de Sessano informa de una discusión que habría tenido lugar entre el arzobispo de Manfredonia Andrea Cesarano y el papa Juan XXIII, en la que el papa se habría “tranquilizado” sobre los temas relacionados con el Padre Pío:

— ¿Qué pasa con el Padre Pío?
— Santidad…
— No me llames santidad -interrumpiéndolo- llámame Don Angelo como siempre lo has hecho. ¡Háblame sobre el!
— Padre Pío es siempre el hombre de Dios que conocí al comienzo de mi mudanza a Manfredonia. Es un apóstol que hace un inmenso bien a las almas.
— Don Andrea, ahora dicen tanto mal del Padre Pío.
— Pero, por el amor de Dios, Don Angelo. Todas estas son calumnias. Conozco al Padre Pío desde 1933 y le aseguro que siempre es un hombre de Dios. Un santo.
— Don Andrea, son sus hermanos quienes lo acusan. Y luego… esas mujeres, esas grabaciones… Hasta grabaron los besos.

Entonces el Santo Padre guardó silencio de angustia y trastornado. El obispo Cesarano, con un estremecimiento que le recorrió el alma y el cuerpo, trató de explicar:

— Por Dios, no se trata de besos pecaminosos. ¿Puedo explicarle lo que pasa cuando acompaño a mi hermana con el Padre Pío?
— Dime

Y el obispo Cesarano le dijo al Santo Padre que cuando su hermana se encontraba con el Padre Pío y ella lograba tomarle la mano, la besaba y volvía a besarla, abrazándola con fuerza, a pesar de los vívidos agravios por temor a sentir más daño por los estigmas. El buen Papa Juan miró al cielo y exclamó:

— ¡Alabado sea Dios! Qué consuelo me has dado. ¡Qué alivio!​

Tras la muerte de Juan XXIII (3 de junio de 1963), el 30 de julio de 1964, el papa Pablo VI rechazó las acusaciones de su antecesory comunicó oficialmente a través del cardenal Ottaviani que toda libertad en su ministerio estaba siendo devuelta al Padre Pío de Pietrelcina. También concedió el indulto para seguir celebrando, incluso públicamente, la Santa Misa.​

En 2011, Stefano Campanella (director de Tele Radio Padre Pio, en San Giovanni Rotondo) publicó el libro Obedientia et pax. La verdadera historia de una persecución falsa, donde afirmó que el papa Juan XXIII no había estado en contra del padre Pío.​