Los secretos que la Casa Rosada se guarda a la espera de que la Ley Bases salga del Senado

Los secretos que la Casa Rosada se guarda a la espera de que la Ley Bases salga del Senado
Foto: Oficina del Presidente

El secretario de Estado no puede entender cómo “los que no la vieron” ahora le dan “consejos al gobierno”. “Están esperando nuestro fracaso para aparecer como salvadores”, le confesó a MDZ al tiempo que le confesó sus dudas sobre el final del proyecto de Ley Bases en el Senado de la Nación.

En ese sentido, Patricia Bullrich aprovecha y acelera su enfrentamiento contra Mauricio Macri. “El PRO se debe fusionar con La Libertad Avanza”, pregona mientras impulsa el armado de ´Los Liberales del PRO´. Extraños procesos donde quien era acusada de montonera que ponía bombas ahora sea la encargada de empujar a sus aliados macristas a apoyar al gobierno, al cual fue invitada luego del pacto de Acasusso.

En la Casa Rosada insisten, con enjundia e información, que muchos de los que ahora prestan ayuda de manera desinteresada tienen, igualmente, “una doble intención”. Uno de los que conocen bien el pensamiento de la Planta Baja de la Casa Rosada, agrega que “quieren seguir siendo parte de la casta”. “Pero ahora nuestra casta”, agregó.

Por eso les permiten sacarse fotos, les agradecen públicamente pero no mucho más. El bloque y la Presidencia de la Cámara de Diputados sigue siendo de La Libertad Avanza y Martín Menem, por si hay alguna duda, es la mano derecha del jefe presidencial, Karina Milei.

“Mucha gente fue invitada a participar de este proceso desde hace bastante tiempo. La mayoría dijo que no. Los pocos que se animaron, y que continuaron, hoy son parte fundamental de nuestro gobierno”, inició su relato uno de los más activos defensores de la nueva “rosca política” y de la que se desliga frecuentemente Javier Milei.

Francos y Karina Milei, Un tándem que se entiende muy bien

Santiago Caputo es otro que “ante el abismo, entendió”. “Se lo traduce todos los días a Javier. Sabe que si no bajamos un poco el nivel de discusión la gente se va a hartar. Por eso habla con la CGT y Guillermo Francos invita a Martín Lousteau a una charla franca y abierta”, comentó otro hombre al que no se lo nota pero habita de lunes a viernes en Balcarce 50.

A diferencia del presidente, nadie habla a los gritos ni levanta el tono de voz. Ni siquiera “Katrina”, como se le escapó a uno que ha hablado más de una vez con la hermana presidencial. Dice que “no hace falta que ella grite. Solo con decirlo o mirar, la gente entiende”. A pesar de ser su amiga, Sandra Pettovello no tiene esos modos y siempre trata de ratificar su poder cargada de emociones.

Francos y Lule Menem, más allá de las críticas que reciben, reconocen que es “un gobierno en minoría extrema en ambas cámaras”. “Y encima no damos ni ATN ni habilitamos otros permisos para conseguir una ley que transformará la idiosincrasia argentina. Es muy grande lo que proponemos aunque tuvimos que bajar cientos de artículos del proyecto Bases original”, argumenta.

Algunos aspectos del “no hay plata”, sin embargo, encuentran algunas fisuras. Habilitar endeudamientos, aprobar giros para compensar cajas provinciales o certificar que se terminarán obras pendientes termina siendo, también, un toma y daca. Acotado y muy distinto al kirchnerista, pero con la misma lógica. Cuánto más ayudas, más recibís, aunque sea poco o acotado.

Es que en una economía como la actual, cualquier gota es un océano. Las provincias y los municipios, acostumbrados a realizar obras y brindar servicios casi siempre con fondos aportados del gobierno central. También acostumbrados a sus tesoreros a juntar solo para pagar sueldos. Para el resto “llovía desde la coparticipación o los fondos discrecionales”.

El interlocutor no da nombres propios. Pero se exaspera cuando trascienden consejos que muchos brindan ”supuestamente” de buena fe porque “a todos los que opinan ahora por los diarios les dimos la oportunidad de participar y nos dieron la espalda”. Lo que más molestó este fin de semana fue lo transcripto ayer con respecto a la nueva. MDZ