Por qué falló el intento de golpe en Bolivia: las polémicas declaraciones del militar que lo encabezó
Los aires tranquilos que rodeaban la Plaza Murillo en la ciudad de La Paz se tornaron rápidamente hostiles. Los jardines verdes se llenaron de militares y uno de los vehículos blindados del ejército arremetió con fuerza la puerta del Palacio Quemado, una de las sedes de gobierno más importantes de la historia de Bolivia.
Eran las 3 de la tarde cuando ya se comenzaba a hablar de un golpe de Estado, encabezado por el general Juan José Zúñiga que, horas antes, había sido destituido —aunque no oficialmente— como jefe del Ejército boliviano.

Esto porque, sin tapujos, apareció en un medio de comunicación y dijo, frente a las cámaras, que si fuese necesario, arrestaría al expresidente Evo Morales ante su insistencia de repostularse en las elecciones de 2025.
Pero se supone que los ejércitos deben ser lo más neutrales posibles y no abanderarse con ningún movimiento o color político. Por esto, la declaración de Zúñiga habría molestado al actual presidente, Luis Arce, y finalmente decidió desvincular al general.
Es por eso que la Plaza Murillo se llenó de uniformes camuflados, armas y, según denunciaron algunos, hasta francotiradores. Zúñiga habría estado buscando en el lugar a Arce para informarle su extrema decisión.
“Estamos escuchando el clamor del pueblo, porque desde hace muchos años, una élite se ha hecho cargo del país. Dueños del Estado, vándalos están en las diferentes estructuras del Estado destrozando la patria. Las Fuerzas Armadas pretenden reestructurar la democracia”, vociferó el general ante la prensa.
También reveló que pretendía crear un nuevo gabinete que tomaría el poder Ejecutivo boliviano y que liberaría a “todos los presos políticos” , incluida la expresidenta Jeanine Áñez.

Con todos sus ministros y ministras a su lado, el presidente Arce dio un discurso televisado donde pidió que el pueblo boliviano se movilizara para defender la democracia y aseguró que “estamos firmes para enfrentar todo intento golpista”.

En este punto, las autoridades, como el vicepresidente boliviano, David Choquehuanca, ya habían confirmado y denunciado ante la comunidad internacional que se estaba gestando un golpe de Estado militar.
Según una fotografía difundida por el diario boliviano La Razón, Arce habría tenido un encuentro cara a cara con Zúñiga donde le pedía, a gritos, que desmovilizar sus fuerzas. Pero Zúñiga se negó rotundamente.
La tensión crecía con las horas, mientras que en La Paz y otras ciudades del país, los habitantes comenzaban a entrar en pánico. En pocos minutos, las bencineras colapsaron con filas kilométricas de autos, mientras que los cajeros automáticos y las tiendas y supermercados se llenaban de personas y temor. LT


Mientras tanto, en la Plaza Murillo, un numeroso grupo de manifestantes, motivados por el mensaje presidencial, salieron a las calles a protestar por la democracia, y los militares respondieron con gases lacrimógenos.
