Neurólogos identificaron cinco conductas cotidianas que afectan la función cerebral y la concentración
Expertos en neurología advierten que cinco hábitos diarios pueden acelerar el deterioro cerebral y afectar la salud mental a largo plazo (Imagen Ilustrativa Infobae)Una serie de hábitos cotidianos, aparentemente inofensivos, puede acelerar el deterioro del cerebro y comprometer la salud mental a largo plazo. Especialistas en neurología de la Universidad de Alabama en Birmingham, la Universidad de Florida y el Colegio Médico Albert Einstein, consultados por el portal estadounidense EatingWell, advierten cinco conductas frecuentes que incrementan el riesgo cognitivo.
Según EatingWell, estos cambios favorecen la memoria, la atención y el aprendizaje, como señalan la neuróloga Kimberly Idoko (Universidad de Alabama en Birmingham), el doctor Rab Nawaz Khan (Universidad de Florida), el neurólogo David Perlmutter (Colegio Médico Albert Einstein) y el especialista William Scott Burgin (Universidad de Alabama en Birmingham).
La evidencia recopilada por EatingWell indica que muchos factores que alteran la función cerebral están directamente vinculados a decisiones cotidianas. La salud mental suele recibir atención solo tras la aparición de fallos notorios, pero intervenir sobre estos hábitos permite prevenir problemas y mantener la función cerebral en todas las etapas.
Cinco hábitos que los neurólogos recomiendan modificar
1. Dormir poco o mal
Descansar insuficientemente es uno de los principales riesgos para la salud cerebral señalados porEatingWell. Durante el sueño, el cerebro realiza funciones esenciales como eliminar residuos y consolidar la memoria, procesos que se ven afectados cuando el descanso es escaso o fragmentado.
Un hombre con el rostro cansado se frota el ojo mientras un despertador digital en su mesita de noche marca las 4:07 AM, reflejando una noche de insomnio. (Imagen Ilustrativa Infobae)Los expertos advierten que la falta crónica de sueño o la apnea no tratada disminuyen el sueño reparador, perjudicando la memoria y la regulación emocional. Mantener horarios regulares y consultar a especialistas ante señales de mal descanso es clave para la prevención.
2. Sedentarismo
La inactividad física prolongada reduce el flujo sanguíneo cerebral y afecta el rendimiento cognitivo. Según los especialistas, pasar demasiado tiempo sentado y realizar poco movimiento aeróbico deteriora la salud metabólica y vascular, lo cual incrementa el riesgo de lesiones en vasos pequeños, un factor relevante en el envejecimiento cerebral.
Además, las actividades pasivas como navegar sin rumbo por internet o ver televisión sin atención activa disminuyen la estimulación del cerebro y su actividad a largo plazo.
3. Uso excesivo de tecnología y multitarea
La exposición ininterrumpida a pantallas y la multitarea fragmentan la atención y dificultan la memoria. Los expertos explican que la sobreestimulación digital mantiene al cerebro en alerta constante, afectando la concentración.
Una persona navega por las redes sociales en su celular en posición vertical, viendo un apetitoso reel de comida que muestra un plato de pasta con salsa y aderezo, destacando la influencia del contenido gastronómico digital. (Imagen Ilustrativa Infobae)El cerebro no puede realizar dos tareas complejas de manera simultánea, alternando entre ellas y perdiendo eficiencia. Cambiar de actividad frecuentemente reduce el rendimiento de la memoria y aumenta la distracción.
4. Consumo de alimentos ultraprocesados
Una alimentación basada en ultraprocesados eleva el estrés oxidativo, la inflamación y altera el metabolismo cerebral. Los especialistas advierten que el consumo frecuente de estos productos genera inflamación incluso en el cerebro y mantiene la insulina elevada, lo que provoca un desorden metabólico.
En ese sentido, recomiendan privilegiar patrones alimentarios como la dieta mediterránea y la dieta MIND, centradas en alimentos integrales, legumbres y grasas saludables.
5. Desatender la pérdida auditiva
Ignorar problemas de audición acelera el deterioro cognitivo, ya que el cerebro necesita más recursos para procesar sonidos y disminuye la interacción social. Los expertos señalan que la pérdida auditiva no tratada incrementa la carga cognitiva y reduce la socialización, factores que se asocian con un deterioro más rápido de las capacidades mentales.
El diagnóstico temprano y el uso de dispositivos adecuados son fundamentales para la prevención.
Estrategias para cuidar la salud cerebral
Los especialistas consultados por EatingWell recomiendan adoptar rutinas de sueño regulares, asegurar entre siete y nueve horas de descanso cada noche y evitar cambios bruscos de horario.
Una joven con gafas se muestra visiblemente preocupada y sostiene su cabeza, ilustrando un momento de estrés o dolor de cabeza. El aumento de los niveles de estrés se ha convertido en una preocupación para la salud pública, afectando el bienestar de muchas personas en el entorno laboral y personal. (Imagen Ilustrativa Infobae)Proponen incorporar al menos 150 minutos semanales de actividad física, interrumpir periodos prolongados de sedentarismo y elegir una alimentación basada en alimentos integrales, frutas, verduras, legumbres y grasas saludables, limitando los ultraprocesados.
Además, señalan la importancia de dedicar tiempo diario al aprendizaje, la lectura y desafíos intelectuales, así como reducir la exposición continua a pantallas y la multitarea digital. Mantener una vida social activa y atender de forma temprana cualquier problema de audición contribuye a preservar la función cognitiva y fortalecer la salud cerebral a largo plazo.
Los expertos subrayan que la prevención mediante pequeños cambios sostenidos es fundamental para mantener un cerebro saludable y funcional frente al envejecimiento. Infobae
