Donar sangre, una pequeña acción que salva vidas

Todas las personas interesadas en donar sangre pueden hacerlo en su centro de salud más cercano. (Foto: Adobe Stock)
Todas las personas interesadas en donar sangre pueden hacerlo en su centro de salud más cercano. (Foto: Adobe Stock)

El Día Mundial del Donante de Sangre fue elegido por la Asamblea Mundial de la Salud para promover el acceso universal a sangre segura mediante la donación de sangre voluntaria y no remunerada.

El 14 de junio de cada año, se celebra este día para agradecer a los donantes voluntarios no remunerados y concientizar de la necesidad de hacer donaciones regulares para garantizar la calidad, seguridad y disponibilidad de sangre y sus productos.

La fecha conmemora el nacimiento de Karl Landsteiner (Viena, Austria, 14 de junio de 1868 – Nueva York, 26 de junio de 1943), patólogo y biólogo austríaco, que descubrió y tipificó los grupos sanguíneos. Por ese logro, se le concedió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1930.

Las transfusiones de sangre y sus productos ayudan a salvar millones de vidas al año. Contribuyen a que pacientes con enfermedades potencialmente mortales vivan más tiempo con mejor calidad de vida, y posibilitan la realización de intervenciones médicas y quirúrgicas complejas. Asimismo, tienen una función vital en la atención materno-infantil, el embarazo y las respuestas de emergencia a los desastres naturales o causados por el hombre.

Las personas que donan sangre deben estar descansadas y tener buena salud. (Foto: Adobe Stock)
Las personas que donan sangre deben estar descansadas y tener buena salud. (Foto: Adobe Stock)

Solo se puede asegurar un suministro suficiente mediante donaciones regulares voluntarias y no remuneradas. No obstante, en muchos países los servicios de sangre siguen teniendo problemas para ofrecer sangre suficiente y garantizar su calidad y seguridad.

Por qué se necesita que se done sangre

La demanda transfusional aumenta año tras año debido a cambios demográficos y avances médicos. Entre los factores que incrementan el uso de sangre se encuentran:

  • El crecimiento de la población mayor de 70 años, que requiere tratamientos oncohematológicos prolongados.
  • El aumento de los trasplantes de órganos y médula ósea.
  • Más cirugías complejas y terapéuticas avanzadas.
  • Mayor expectativa de vida, asociada a enfermedades crónicas que requieren transfusiones.

Estos progresos en salud son motivo de orgullo, pero exigen un sistema de donación robusto y sostenido. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OPS, el modelo recomendado es 100% donación voluntaria.

El Ministerio de Salud estima que. si entre el 3% y el 5% de la población sana donara dos veces por año, la Argentina cubriría la totalidad de su demanda.

Por qué hay menos donantes

Las causas de la disminución de donaciones son múltiples y se profundizaron con el tiempo. Entre los motivos más frecuentes se encuentran:

  • Desinformación y mitos: dudas sobre el proceso, temor a debilitamiento o a daños que en realidad no ocurren.
  • Falta de hábito: donar implica tiempo y planificación, algo difícil en la rutina actual.
  • Donar solo en urgencias: muchas personas se acercan recién cuando un familiar lo necesita, en lugar de hacerlo como acto solidario regular.
  • Subestimación del riesgo: pocas personas internalizan que 9 de cada 10 podrían necesitar sangre en algún momento de su vida.
  • Factores económicos y sociales: prioridades urgentes desplazan actividades no obligatorias.
  • Aislamiento de adultos mayores: quienes dependen del modelo de reposición cuentan cada vez con menos familiares cercanos para donar.
  • Aumento de tatuajes y procedimientos estéticos: que generan períodos de espera antes de poder donar.
  • Crecimiento de infecciones transmisibles, como la sífilis, que elevan los diferimientos.
  • Menor percepción del riesgo de VIH debido a los avances terapéuticos, con disminución del uso de preservativos.
  • Cambios alimentarios y aumento de anemia: la crisis económica afecta la calidad de la dieta y limita la elegibilidad para donar.

A pesar de la enorme tarea de los equipos de salud que informan, educan y organizan colectas, la población continúa enfrentando dudas, temores y postergaciones que debilitan la disponibilidad de sangre segura.

Cuando falta sangre, el sistema se detiene: un riesgo real para todos

La sangre salva vidas todos los días y en situaciones que nadie puede prever. Cuando faltan donantes:

  • se demoran cirugías,
  • se interrumpen tratamientos,
  • se compromete la respuesta ante emergencias.

No es una frase hecha: una persona que necesita una transfusión no puede esperar.

La escasez se vuelve especialmente crítica durante los meses de fin de año, cuando el descenso habitual de donaciones deja más expuestos a pacientes que requieren transfusiones urgentes o continuas, como quienes atraviesan enfermedades oncohematológicas.

En ese contexto, la donación voluntaria se transforma en un acto profundamente humano: anónimo, seguro, repetible y capaz de salvar hasta tres vidas por cada donación. No es solo responsabilidad del sistema de salud: es un compromiso comunitario. Instituciones, medios, organizaciones y cada ciudadano pueden marcar una diferencia concreta. c3